¿Cómo servir una cerveza?


No existe una regla escrita de cómo servir una cerveza y en nuestra opinión es más una cuestión de experiencia.

 

Sin embargo hay algo que consideramos fundamental:

 

Ya sea de cañero o de botella y una vez humidificado el vaso, hay que romper la cerveza al servirla; si no lo hacemos, no conseguiremos generar la espuma adecuada, y una cerveza sin su correspondiente capa de espuma pierde todo su atractivo.

Es preferible excederse a quedarse corto. Si rompemos demasiado no hay más que esperar un poco, la espuma bajará. Además, lo más probable es que perdure hasta el final del trago, y que su textura sea esponjosa y cremosa.

Si nos quedamos cortos en cambio ya no habrá remedio. No solo no habremos conseguido la capa de espuma deseada, sino que además privaremos a la cerveza de poder ser consumida en su estado óptimo.

 

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Romper la cerveza es fundamental.

 

Pero existen ciertos matices que debemos tener en cuenta:

 

No todas las cervezas son iguales, ni se sirven de la misma manera de cañero y de botella. Hay cervezas que hay que romper más y cervezas que hay que romper menos; depende del nivel de carbonatación de la misma.
A la hora de servir una cerveza de cañero, lo ideal es hacerlo en al menos dos tiempos; aunque cuantas más veces la rompamos mejor. Romper, reposar, asentar y volver a romper.

 

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Romper, reposar, asentar y volver a romper.

 

Si alguna vez habéis viajado a la República Checa, habréis visto que sirven las cañas en tres tandas, tomándose alrededor de cinco minutos en el proceso. El objetivo es potenciar la cremosidad de la cerveza y en especial de la espuma. Tanto Checos como Alemanes cuidan con mucho mimo el tema de la espuma: tiene que ser densa, gruesa, persistente y de burbuja diminuta.

 

¿Cómo servir una cerveza de botella?

 

Cuando la cerveza es de botella la fórmula es similar, aunque con una diferencia importante si la cerveza es artesanal. La mayoría de las cervezas artesanales no se filtran, por lo que pueden contener restos de levadura en el fondo.
¿Qué hacemos con los restos de levadura, los servimos o los dejamos en la botella?
Es una decisión personal. Depende de los gustos de cada uno.

Un profesional servirá la cerveza despacio, primero inclinando el vaso a 45 grados y colocándolo poco a poco en posición vertical, rompiendo suave y continuamente la cerveza. Los restos los dejará en la botella, y el consumidor será quien decida si quiere añadirlos o no. Personalmente procuro aconsejar al cliente basándome en mi propia experiencia, por lo que hay veces que recomiendo servir la botella completa y otras veces en las que no, explicándole siempre los motivos y que la decisión final es suya.

 

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Como consumidor os diré que soy partidario de añadir los restos, salvo en las cervezas en las que el protagonista es el lúpulo, o aquellas en las que el tipo de levadura utilizada aporta matices demasiado empalagosos…

 

Una vez servida queda la mejor parte: degustarla y también existen ciertos criterios para catarla correctamente, como nos lo describen en este articulo muy completo.

 

¡Salud!

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